viernes, 11 de septiembre de 2015
Y los cuervos le traían...
Y los cuervos le traían pan y carne por la mañana,
y pan y carne por la tarde; y bebía del arroyo.
1ª Reyes 17:6
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Cuando caminamos en fe cosas extraordinarias suceden a nuestro favor y estamos confiados de que Dios usa diferentes medios para bendecirnos, aunque a nuestro parecer pueden ser extraños.
El profeta Elías estaba haciendo la voluntad de Dios y Dios se estaba encargando de sus necesidades. Jesús nos prometió lo mismo a nosotros cuando dijo: Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia y todo vendrá por añadidura (Mt. 6:33)
Sin embargo, la mayoría solo se ocupa de sus necesidades y no de hacer la voluntad de Dios. Pero Dios no obra así, si no que nos dice que lo primero es Él y lo demás ya lo tiene previsto, solo es cuestión de andar en su voluntad.
¿Qué es lo que más te preocupa? ¿Qué acaso no crees que Dios pueda enviar a alguien para bendecirte? ¿O quizás Él haya provisto también cuervos para alimentarte? Probablemente caigan codornices del cielo o venga alguien con unas llaves para regalarte un carro. ¿Lo crees? La duda destruye la bendición.
Una historia cuenta de una pobre mujer viuda que tenía un hijo pequeño y un día, con él, habían estado leyendo LA HISTORIA DE ELÍAS Y LOS CUERVOS. Ni la madre ni el niño habían comido aquel día y sentían hambre. De repente el niño tuvo una idea y le dijo a su madre:
- Mamá, si vinieran los cuervos, encontrarían la puerta cerrada. ¿Permites que la abra?
- Pues… ábrela hijo, contestó ella.
El niño siguió:
– Mamá, ahora que ya está abierta, pidámosle al Señor que nos envíe al menos a uno con un pan. Y así lo hicieron.
Al terminar la oración unas personas pasaban por allí compartiendo despensas y dando un pequeño mensaje de fe. Dios había recompensado la fe sencilla de un niño.
Dios usará diferentes medios y personas para respondernos. Puede enviar ángeles o cuervos, pero nunca dejará una necesidad sin ser contestada sí andamos en su voluntad con fe.
¡Vamos! No limites a Dios con tus ideas, conceptos o prejuicios. Él usa métodos creativos o personas que nunca vimos y recurre a lo inimaginable para cubrir nuestras necesidades, solo se trata de creer con la misma fe sencilla de un niño. ¿Ahora crees?
Ahora es tu turno.
Esta tarde puede haber ángeles a tu puerta con una gran bendición. Pero No mires la dificultad ni observes la escasez ni te enfoques en la enfermedad, solo dile a Dios: Señor quiero hacer tu voluntad, ¿Qué quieres que haga? Y eso haz que Él se ocupara de lo tuyo.
Sí no puedes escuchar a Dios, entonces, lee su Palabra que ahí Él te dirá que hacer.
¿No lo crees? Recuerda la duda destruye la bendición.
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